El Banco Mundial considera que la inclusión financiera es un elemento facilitador esencial para combatir la desigualdad, reducir la pobreza y promover el desarrollo económico y la prosperidad de una nación. Sin embargo, para que sus beneficios verdaderamente lleguen a toda la población, es indispensable que las personas sean capaces de entrar al sistema financiero de forma adecuada, informada y segura. Esto se logra a través de la educación financiera.
Pero, ¿qué es la inclusión financiera?
De acuerdo con la CNBV, la inclusión financiera es el acceso y uso de los servicios financieros formales como: cuentas de ahorro, de cheques, créditos, seguros, fondos de inversión, etcétera; bajo una regulación que garantice esquemas de protección a los usuarios y promueva la educación financiera de toda la población.
Esta definición establece cuatro componentes fundamentales para la inclusión financiera:
1.- Acceso
Es la penetración del sistema financiero a través de los canales de acceso de las instituciones financieras (oficinas, cajeros automáticos, sucursales, etc.) para ofrecer sus servicios y productos a la población.
2.- Uso
Es la demanda de servicios y productos financieros, se refleja en la contratación de estos por parte de la población y su frecuencia de uso.
3.- Protección y defensa de los usuarios
Los productos y servicios deben encontrarse bajo ciertas garantías como: transparencia de información, trato justo, mecanismos de atención de quejas, asesoría por prácticas desleales y abusivas, resguardo de los datos personales de los consumidores, entre otros.
4.- Educación Financiera
- Acciones que permitan a la población adquirir habilidades, conocimientos y aptitudes para:
- El manejo y la planeación adecuada de sus finanzas personales
- Evaluar la oferta de productos y servicios financieros
- Elegir aquellos que estén alineados con sus necesidades e intereses
- Entender los derechos y obligaciones generados al contratarlos
- Hacer un uso correcto de los mismos
La educación financiera se vuelve un punto crucial para promover y lograr la inclusión financiera, dado que solo a través de ella se logran evitar errores como: inversiones con riesgos excesivos, inversiones en instrumentos poco adecuados, endeudamientos por créditos, financiamientos costosos, ausencia de planes de retiro o ahorro e incluso caer en estafas y fraudes.
Como lo mencionamos, la inclusión financiera o el acceso a los servicios financieros formales permiten a la población una mejor calidad de vida, ya que el simple hecho de contar con una cuenta de transacciones (aquellas que permiten guardar dinero y enviar o recibir pagos) permite el acceso a otro servicios de: crédito, ahorro, inversión, seguros, etc., a través de los cuales pueden hacer frente a eventos inesperados, como las emergencias, o proyectos de largo plazo, como el arranque o ampliación de un negocio, inversiones en educación o salud y mucho más, contribuyendo así a una menor desigualdad de los ingresos, y autores como Askar aseguran que, incluso a una reducción de los niveles de pobreza.
En México está considerado el impulso de la inclusión financiera en el Plan Nacional de Desarrollo (PND), teniendo como propósito detonar el crecimiento económico a través de ella y la educación financiera.
De dicho Plan Nacional se desprende el Programa Nacional de Financiamiento del Desarrollo (Pronafide) que tiene como objetivo prioritario impulsar el desarrollo sostenible, la inclusión y la profundización del sistema financiero en favor del bienestar de la población y de la asignación eficiente de los recursos, a través de estrategias de promoción de inclusión y educación financiera.
Las estrategias de inclusión y desarrollo de competencias financieras se encuentran definidas en la Política Nacional de Inclusión Financiera (PNIF) según el diagnóstico, los objetivos y las líneas de acción establecidas por ella para este fin.
Adicionalmente, la PNIF incluye una estrategia para generar información e investigación para identificar barreras y áreas de oportunidad en la inclusión financiera de la población que es obtenida a través de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), misma que está a cargo de la CNBV y el INEGI.
Finalmente, algo que valoramos mucho de la PNIF es que dos de sus seis objetivos es favorecer la inclusión financiera de personas en situación de vulnerabilidad, como mujeres, migrantes, personas adultas mayores, indígenas y población rural; así como facilitar el acceso de productos y servicios financieros a las personas y MiPymes, estructuras empresariales que predominan el territorio mexicano y son los principales promotores de empleos en nuestro país.